Tengo que decir algo con respecto a la pregunta que hace en el apartado d): de su escrito “Crónicas de un parado”
Preguntaba usted en su escrito que cuantos trabajadores han recibido 45 días de indemnización tras ser despedidos. Pues bien, yo le pregunto ¿Cuántos de esos trabajadores a los que usted se refiere han denunciado estos despidos?
 

Yo personalmente conozco a varios que lo han hecho y, ¿sabe usted cual fue el resultado? Pues que tuvieron que ser readmitidos por la empresa de la que fueron despedidos. Más concretamente y porque creo que cuanto más claro hablemos y menos cosas escondamos mejor, le diré que esta empresa de la que hablo es "Cerámica Malpesa" Y tengo que decir, le pese a quien le pese, que defendidos por un abogado de CC.OO. Y le diré más, uno de ellos ni siquiera estaba afiliado.


Además también tengo conocimiento de otros casos en los que algunos empresarios han optado por abonar las indemnizaciones al completo "los 45 días a los que usted hace referencia" ante la amenaza de denuncia por parte del trabajador al que pretendían despedir de forma irregular.


Teniendo en cuenta esto, si todos los compañeros que han sido despedidos en empresas de Bailen hubieran optado por seguir el consejo de los agentes sociales y tomar medidas mas valientes, al igual que los compañeros a los que antes me refería, pienso que en estos momentos muchos de estos trabajadores aun contarían con su puesto de trabajo o, “si es que esto nos sirve de consuelo”, hubieran sido indemnizados con 45 días por año trabajado.


Coincido con usted en todos los demás puntos de su escrito, pero no comparto su opinión de que los sindicatos han dejado a Bailen desamparado, más bien es que nosotros los bailenenses nunca nos hemos preocupado por los sindicatos, ni los convenios, ni nuestros derechos, ni nada de lo que estuviera relacionado con estos temas, tan solo de ganar mucho dinero "o al menos eso era lo que creíamos, que ganábamos mucho dinero" pero no nos dábamos cuenta de cuantos derechos nos dejábamos por el camino a cambio de esas horas extras que nos dejaban hacer en los centros de trabajo. Derechos que por cierto, costaron mucho trabajo conseguir y no solo trabajo, sino que en algunos casos se ha derramado sangre e incluso se han perdido vidas por estos derechos que ahora nosotros pisoteamos sin dar el valor que se merecen. Y ahora queremos que los sindicatos nos devuelvan todos estos derechos de la noche a la mañana y esto no puede ser, y menos tal y como están las cosas en estos momentos.


No quiero decir con esto, que los sindicatos estén haciendo las cosas todo lo bien que se pudieran haber hecho o todo lo bien que nos merezcamos, todo en esta vida es mejorable pero esto depende en cierta medida de nosotros, los trabajadores, porque los sindicatos han de ser para nosotros una herramienta más que tenemos que saber y atrevernos a utilizar y no pretender que sean organizaciones milagrosas.


También tenemos que ser nosotros los primeros en exigir a las centrales sindicales que dupliquen sus esfuerzos para tratar de mejorar nuestra situación, “sobre todo en estos momentos de extremadas dificultades”, pero exigir es una cosa y estar desacreditando constantemente es otra. No sé ese descredito constante que se está haciendo de las centrales sindicales si beneficia a alguien, lo que si se, es que concretamente a nosotros los trabajadores no nos beneficia en nada.


Algo que no entiendo de su escrito es porque no puede usted firmarlo con su nombre. Este es otro de los problemas de nuestro pueblo.
Manuel Martínez.