“Objetivo: LEVANTAR BAILÉN”
-EL HONOR DE SER BAILENENSE-
A muchos les resultará paradójico
que se defienda el ladrillo como parte de la economía del conocimiento,
pero lo cierto es que, junto a los intolerables abusos de la codicia
inmobiliaria, en este episodio ha habido muchos episodios modélicos y
muchos ejemplos de liderazgo, por lo que no parece sensato fustigarlo
sin motivos desde el Ayuntamiento de Bailén.
Resultaría fácil criticar la
gestión del Ayuntamiento de Bailén y ponerlo como el ejemplo de
todo lo que no hay que
hacer:
- En materia
económica, jamás en su historia, Bailén ha tenido mayor
deuda ni mayor
déficit que el que
tiene ahora, más de 12.000.000,00 €.
- En materia
urbanística, este equipo, con Martín Olea y Bartolomé Serrano,
difícilmente se puede hacer
peor, desde adelantarnos los pueblos limítrofes en planificación
industrial, en reforzar su tejido industrial y en diversificarlo.
- Y si nos centramos en la
industria de Bailén:
Hay una máxima en economía
que dice lo siguiente: “La capacidad de elección viene condicionada
por nuestros recursos geográficos, técnicos y humanos, que determinan
las ventajas competitivas de los diferentes sectores.”
Difícilmente Bailén puede ser
superado por las condiciones anteriores. Visto así, Bailén es un punto
estratégico, con su situación geográfica, sus personas cualificadas y
trabajadoras, y su peculiaridad industrial, hace que se tengan los
mimbres suficientes como para que Bailén sea
un pueblo valiente,
que no se ha arrugado ante la adversidad y que siempre ha sabido salir
adelante. Y esta vez, y con mayor justificación, debe salir con más
fuerza. Pero esa fuerza no podrá llevarse a cabo si nuestros gobernantes
nos ponen palos en las ruedas.
La peor publicidad que una
empresa, una persona, un pueblo puede tener, es que sus gobernantes la
ataquen; si uno mismo no
defiende su casa, ¿quién la va a defender?
Los dos alcaldes, con sus
sueldazos, deben comprender que la construcción desempeñará un papel
relevante para el futuro de Bailén, pero tiene que ser un desarrollo
basado en la innovación y
el conocimiento con
resultados a medio y largo plazo, y que la capacidad de elección viene
condicionada por nuestros
recursos geográficos, técnicos y humanos, que determinan las ventajas
competitivas de los diferentes sectores.
La economía
sostenible se define
por el hecho de que la construcción,
junto con el turismo,
la diversificación
industrial o las energías
renovables, constituirán los puntales del nuevo modelo económico.
El máximo responsable del
urbanismo en Bailén, el Sr. Olea, deberá de comprender que será
imprescindible que la sostenibilidd impregne tanto a la construcción
como el urbanismo, situando el medio ambiente y el paisajismo como
corazón del desarrollo y crecimiento de la ciudad, sin olvidar que el
maltratado material cerámico continuará siendo fuente de empleo y
bienestar de los bailenses, a pesar de que lo quiera hundir.
No se puede negar que en la
política del S. XXI, Bailén no puede pasar de largo de la industria
cerámica, en todos sus ámbitos, en los existentes y en los que, como
consecuencia de la innovación, constituyan el nuevo tejido industrial.
El despilfarro, seña de
identidad de los dos alcaldes de Bailén, Martín y Bartolomé, con
frecuencia se asocia al empeño de invertir en ostentosidades y en
vanalidades, con el fin de desviar la atención de los bailenenses. Pero
esa táctica ya no funciona. Al bailenense, a la sociedad, a la
ciudadanía, hay que ofrecerle más esfuerzo
y rigor, y no ofrecer gato por liebre.
Los Alcaldes deben plantearse
un urbanismo de despojamiento, que elimine todos los elementos
innecesarios o agresivos del paisaje urbano, desde la utilización de
materiales desfasados y propios de otras épocas y regímenes,
hasta el mobiliario redundante, de la época de la Batalla con farolas
trianeras, que recrean el ambiente de época.
En los próximos años, la
tarea será la de crear
empleo, y en ello la construcción será un instrumento fundamental,
pero desde la perspectiva de lasostenibilidad, es decir, debe ofrecerse
más por menos, que se valore la continuidad física e histórica.
Bailén necesita ser competitiva, con todo lo que conlleva esa impronta:
más eficacia y
más conciencia. Y
tomar nota de otros pueblos como Macael, que tienen la piedra (granito,
mármol…) hasta en la sopa, haciendo gala y siendo el propio pueblo un
muestrario de los materiales de la zona. Bailén no puede remar a
contracorriente y fustigar al material cerámico, avergonzándolo con la
utilización de otras materias. No es excusa el precio, y más en los
tiempos que corren; aún en el caso, de que fuese más caro que incluso el
oro, hace necesario que hagamos gala en Bailén de lo nuestro, y que no
vengan de fuera a “enseñarnos” las grandezas del mármol y del granito,
de la piedra arenisca o de otros materiales…. Ésta sí que sería una
buena causa por la que reivindicar el papel de Bailén en la historia de
este país, e incluso en la de Europa.
No podemos perder el tren del
desarrollo. Los Alcaldes no nos pueden castigar sin causa. Debemos pasar
a la acción, pero, para ello, es
necesario cuanto antes un cambio, un cambio de actitud,
de mentalidad, y de presencia. El
cambio debe ser a mejor, una actitud de trabajo
constante, pero trabajo
real, de mentalidad de lucha, de superación, de ambición; la
imagen de un pueblo es lo que representa, y la imagen de nuestro
pueblo es el ladrillo, la
cerámica, en todas sus facetas, y con
mucha honra y honor.
El urbanismo no es neutro, no
es algo al que se le pierda el respeto, el Sr. Olea, con su actitud,
tira por los suelos todo el pensamiento urbanístico, no ve más allá de
lo que puede ser un expediente de licencia o uno sancionador, siendo la
máxima del urbanismo la de ordenar, proteger y mejorar lo que existe,
que en este caso es el pueblo de Bailén.
La divinidad humana debería
de ser buscada en la posibilidad para todos los seres humanos de usar la
capacidad crítica sobre la calidad de lo que usamos y vemos.
Como decía Darwin hace 200
años: “no sobrevivirán ni los más fuertes, ni los más inteligentes,
sobrevivirán aquéllos que sean capaces e adaptarse a loscambios”.
Pensemos, por tanto, menos
en el “yo” que representan los dos alcaldes, y más en el “nosotros” que
representa a todo nuestro pueblo, aunque eso signifique una molestia
para los dos Alcaldes.
Miguel C.
Merino García
Viceportavoz
del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Bailén