Después de
todo el tiempo que pasé buscando información, redactando de forma lo más
correcta y comprensible posible… ¿el único mensaje que llegó era que mi abuelo
paterno era veterinario?
No pensaba
siquiera responder, pues intentar razonar con gente que no ve más allá de sus
ojos realmente es tontería. Pero una ojeada al diario Jaén en la web me ha
hecho leer una noticia que ocurrió este fin de semana. Le copio el enlace para
que vea usted misma y quienes quieran:
http://www.diariojaen.es/index.php/menujaen/25-notlocales/23229-una-nina-sufre-desgarros-por-las-mordeduras-de-un-perro
No me
considero ni la más culta (estudié con la LOGSE, imagínese…), ni la más humana,
ni la más empática y por supuesto… no soy la más tolerante, pero he de decir,
que eso tiene que ver bien poco con que me guste estar o no con PERROS. A ver si
ahora el tema de los caninos tiene la solución al día del juicio final y yo aquí
estoy sentada escribiendo y sin hacer oraciones al Dios “chiguagua”.
A lo mejor
cuando llegue mi hora, iré en lanzadera al infierno, y entraré a hombros y por
la puerta grande… y todo debido a que en vida no hice mis honores a animales
irracionales y que en mi corazoncito no hay parcela disponible para ese tipo de
animales.
Pd: Nos
vemos por las calles de Bailén con mi tigre de bengala =) ¡tranquilos! “¡¡¡SI NO
HACE NADA!!!”.
Pd2: Mi
abuelo JAMÁS me diría eso… ¡no era machista!
Marta María Macías Puertas.