Jaén

 

Hace frío. Desde mi ventana, tras los cristales, observo como este invierno me retrae en el tiempo y me hace recordar cuando los inviernos eran casi todos así, muchos días de lluvia, nevadas y frío, tanto que la recolección de la aceituna se demoraba hasta bien entrado el mes de abril. Como el tiempo no invita siquiera a dar un paseo me quedo absorto mirando Sierra Mágina y la Sierra de la Pandera, blancas por las últimas nieves. Por un momento pienso que tengo unas vistas privilegiadas, el crack urbanístico ha permitido que justo enfrente tenga un solar destartalado, feo y no un bloque de viviendas que me impidiera gozar de lo que ven mis ojos. En un recodo, entre nuestras montañas, se cuela el pico del Veleta que me permite adivinar una Sierra Nevada de un blanco inmaculado, imagino como se verá la Sierra desde Alcalá la Real, el mejor punto de toda Andalucía para ver Sierra Nevada en toda su extensión y, por que no, soñar con el Mediterráneo apenas unos kilómetros más allá. 
 

Ante mis ojos, y tras los cráteres lunares que son las canteras de extracción de arcillas, tan necesarias en Bailén como visualmente feas, se extiende un mar de olivos, hileras infinitas de ese verde tan propio, verde Jaén, sin dejar apenas un hueco para las antaño grandes extensiones de cereales, a estos el tiempo si que se los llevo, ni trigos, ni cebada, ni avena, el valle del Guadalquivir es olivo en estado puro. Y al fondo, justo enfrente, Jaén capital coronada por el Castillo y la singular construcción del Neveral. 
 

Con apenas un giro de cabeza distingo desde la lejana Sierra de Cazorla, las tierras de Loma, pasando por Mancha Real, Jaén, Torredelcampo, al fondo se ve la Peña de Martos, la Sierra de Ahillos en Alcaudete y las tierras de Porcuna y Arjonilla, lo dicho, una vista más que privilegiada, más de media provincia a un solo golpe de vista. 
 

Y a pesar de la homogeneidad que le dan los olivos al paisaje, Jaén es muy diversa en aquello que más y mejor hace un territorio, su gente. Para nada tiene que ver la realidad social de la Comarca de Cazorla con la de la Campiña de Andújar, en nada se parece Jaén a Linares, diametralmente opuestas son Segura y la Sierra Sur, posiblemente esa sea una de las mayores riquezas de nuestra demarcación, y porque no decirlo, una de nuestras debilidades en tanto en cuanto a veces los políticos, cogiendo al olivo como hilo conductor, se empeñan en utilizar un desarrollo monocolor por todo el panorama jaenero y los ciudadanos en creernos mejores que los del pueblo de al lado, creando realidades tan absurdas como ineficaces. 
 

Aún así, viendo las montañas, pienso que hemos sido un Pueblo aislado históricamente, poco dado a la riqueza personal que supone el viaje y escéptico ante la aportación que suponen las gentes de fuera, que al igual que se enriquecen con nosotros, también vienen a enriquecernos. Somos Andaluces, sin duda, pero unos andaluces diferentes y aún teniendo infinidad de virtudes tampoco carecemos de múltiples defectos. Esto hay que asumirlo, no somos los peores pero tampoco los mejores y tampoco podemos permitirnos que la diferenciación se convierta en envite. Sabemos, o creemos saber, que es peor, mucho del otro, del vecino, del de al lado, de este y aquel,  sin fijarnos en el Yo, imagino que esa costumbre viene arrastrada por nuestro aislamiento geográfico histórico y a falta de noticias del exterior siempre viene bien animar el cotarro con dimes y diretes, chismes y chismecillos, costumbre muy española, hay que decirlo, aunque aquí es más significativa, baste analizar las audiencias de los programas de cotorreo. Y aunque esta fea costumbre comienza a cambiar con las nuevas generaciones aún nos queda un poso sustancial arrastrado del pasado. Otro rasgo muy singular nuestro es dedicar demasiado tiempo a destruir y muy poco a construir, me explico, lejos de fijarnos, y tenerlos como modelo para superarnos, en los buenos, nos dedicamos a torpedearlos para que caigan, no se si es por envidia o por sentirnos mejor si conseguimos hundirlos en la mediocridad.   
 

Somos poco dinámicos, aún teniendo la agricultura como sustento principal, carecemos del necesario dinamismo para establecer estructuras de transformación de nuestros productos, a día de hoy sigo sin entender como damos pie a que nuestro aceite se envase fuera de nuestros límites, da igual que sea Italia que Tarragona, Sevilla que Antequera, no lo hacemos nosotros. O como no se han establecido todo el cúmulo de empresas necesarias para la aportación de maquinaria y útiles para todo el panorama aceitero. 
 

Por aquí han pasado ferrocarril y autovías porque geográficamente tenía que ser así no porque como colectivo hayamos hecho nada para que las infraestructuras llegasen porque las necesitamos como articulación y medio de integración. Me viene a la memoria la de comentarios que se han montado con el tren que tardo 13 horas en llegar a Madrid, las inclemencias meteorológicas mandan, y lo poco que se alzó la voz cuando cerraron la vía del Aceite, o cuando Jaén quedó marginada de la Alta Velocidad en el ya lejano año 1992, tanto es así que será la única provincia andaluza donde no llegará el AVE, no debemos confundirnos entre la Alta Velocidad y la Velocidad Alta, aun siendo Yo mucho más partidario de la segunda porque articula más y mejor el territorio, pero ese es otro debate que requiere mucha más profundidad. Tampoco debemos obviar que permitimos que la Autovía que va a Granada fuese por una zona por donde apenas hay población, eso si, granadinos y malagueños llegaban muy rápido a destino pero Jaén no consiguió demasiado con ello, cierto es que la Autovía del Olivar, de Úbeda a Cabra va a venir a resolver un poco la cosa pero el tiempo perdido ya no tiene remedio. La última gran movilización que recuerdo fue en torno a la OCM de Aceite,  un éxito rotundo, recordaremos todos como desde Europa se reculó porque estábamos todos a una y sin fisuras, menos mal que el mar de olivos baña todas las comarcas. 
 

Aún y todo debemos sentirnos orgullosos de aquellas Instituciones y Colectivos, incluso de los individuos, que no cejan en el empeño y creen que el vagón de cola no es el sitio que nos corresponde. Abanderando dicha postura la Universidad, sin cultura y formación no hay futuro, verdadero combustible para el movimiento futuro, que desde sus modestas instalaciones está sembrando nuestro porvenir a través del alumnado. No destacaría a las Instituciones porque bajo mi punto de vista éstas por definición intrínseca y desarrollo democrático están ahí para ello, luchar por Jaén, y también porque demasiadas veces representan más a los Poderes Partidarios que al población que han de defender. 
 

Total, comienza a anochecer y el verde deja paso a cúmulos de luces, nuestros pueblos, toca retirada desde la atalaya de mi ventana. 
 

Con todo, a pesar de todo y por todo, Jaén es grande, y lo haremos más grande nosotros mismos, si queremos claro está.