(SEGU NDA PARTE) LA CRUZ Y LA MEDIA LUNA-2 
 
 

      Volvamos a España. Pues aquí en España, en un país católico (aunque la constitución diga que somos un país laico), ellos son infieles. Es más ellos tienen sus mezquitas y pueden ejercer libremente su religión. Cosa que ninguno católico puede hacer en los países islámicos. Está totalmente prohibida cualquier religión que no sea la suya. Es más, está penado con cárcel y algunas cosas más.

            Las democracias occidentales deben ser tolerantes con quienes sean tolerantes; intolerantes con quienes sean intolerantes. No podemos ni debemos dar y dejar hacer a aquellos que están en contra de nuestro sistema democrático, todas las armas necesarias para acabar con nuestra democracia. Hay que recordar que los países musulmanes no han suscrito la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que ellos tienen una Declaración de Derechos Humanos en el Islam, sujetados a la ley islámica. Esta ley para el que quiera leerla le indico que se promulgó en el Cairo (República Árabe de Egipto), en la 19ª Conferencia Islámica de Ministros de Asuntos Exteriores (Sesión de Paz, Desarrollo y Solidaridad) durante los días 31 de julio al 5 de agosto de 1990 o, según los árabes, del 9 al 14 de muharram de 1411, en resolución nº 49/ 19-P. Decía Oriana Fallaci en su libro La Razón y el Orgullo: “La libertad y la democracia, amigos míos, hay que quererlas. Y para quererlas es necesario saber qué son y comprender qué encierran ambos conceptos. El noventa y cinco por ciento de los musulmanes rechazan la libertad y la democracia, no sólo porque no saben lo que es, sino también porque, si se lo explicas, no lo entienden. Son conceptos demasiado opuestos a aquellos sobre los que se basa el totalitarismo”.

            Eso sí, en la Catedral de Córdoba sólo entraron hombres, pues el rezo compartido con las mujeres está prohibido. Aunque ya sabemos lo que piensan los musulmanes sobre las mujeres, la mejor prueba está en los Hadices. Los Hadices son textos islámicos que narran  los hechos y dichos de Mahoma. Ahí va uno: “¡Oh, mujeres!, Dad limosnas, porque he visto que la mayoría de los moradores del fuego del infierno erais vosotras”. Ellas le preguntaron:”¿ Porqué es así,¡Oh! enviado de Alá? El contestó: “Maldecís con frecuencia, y sois ingratas con vuestros maridos. No he visto a nadie más deficiente en inteligencia y en religión que vosotras” (Hadiz, 1, 181-182, 52.94.177).  También sucede lo mismo con el Corán y si no vean lo que dice el mismo. Corán: “Los hombres están por encima de las mujeres porque Dios ha favorecido a unos respecto de otros, y porque ellos gastan parte de sus riquezas a favor de las mujeres. Las mujeres piadosas son sumisas a disposiciones de Dios; son reservadas en ausencia de sus maridos en lo que Dios mandó ser reservado. A aquellas mujeres de quienes temáis la desobediencia, amonestadlas, confinadlas en sus habitaciones, golpeadlas”. (Corán, ázora IV, versículo 38). Creo que para muestra vale un botón. Si eso es lo que quieren para Occidente, lo llevamos claro. Ya está bien de presentarse siempre como víctimas inocentes de la xenofobia y la intolerancia religiosa de los católicos. 
 

            Cándido T. Lorite