¿POR QUÉ LOS SILBIDOS Y ABUCHEOS AL REY? 
 

      Indica la palabra tolerar en su cuarta acepción:” Respetar las creencias, ideas o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias”.

            Digo esto de tolerar porque he sentido vergüenza propia, que no ajena, a al escuchar los silbidos, pataletas y abucheos al Rey de España, Juan Carlos I. Me puede parecer que la monarquía no es el mejor de los sistemas democráticos que hay para un país; habrá mucha gente que realmente no comulgue con la monarquía; muchos, pocos, bastantes, los adverbios nos indican cómo puede ser la cantidad, que no la calidad de los que apoyan o no la monarquía.

      En este país nuestro, de nuestros pecados, hemos llegado a la intolerancia total contra la monarquía en algunos lugares de España. Los llamados “progresistas”, de izquierdas, republicanos, comunistas, marxistas, leninistas, maoístas, socialistas, etc. y toda aquella gente que se considere o sea de ideas llamadas “progresistas”, de Cataluña y Vascongadas (fijaos que no digo País Vasco, pues el único país que reconozco es España), han llegado a la conclusión de que lo mejor que pueden hacer, defendiendo sus ideas es silbar, abuchear, ofender a los reyes de España. Ellos que se consideran tan demócratas, son incapaces de defender sus ideas sin hacer todo lo indicado anteriormente.

      ¿Quién tiene la culpa de que España haya llegado  a esta situación?. Esta situación consiste en que no se puede hablar de España, ni enseñar su bandera, ni decir que eres español, ni hacer un partido de futbol o de cualquier otro deporte en estos dos lugares nombrados anteriormente, Cataluña y Vascongadas. Nada que tenga que ver con España es bien visto en estos lugares, pues si lo haces inmediatamente eres tildado de “facha”, de “franquista” de “falangista”, etc y, a lo mejor, no lo eres; pero si se es, no tiene nadie porqué avergonzarse de serlo. Cada uno puede defender sus ideas democráticamente hablando.

      Nadie puede, ni debe, interferir en la forma de pensar política de una persona; esté donde esté de cualquier lugar de España. Ya está bien de que cualquier persona, como las que hemos visto en más de una ocasión, abuchee a alguien porque no piense como él. ¡Vaya un demócrata de pacotilla! Así no conseguirán más que lo que consiguen, el malhumor del resto de los españoles que no piensan como ellos, que piensan que las cosas se pueden hacer sin ofender a nadie, sin insultar y sin abuchear a nadie; sea quien sea y tenga las ideas que tenga.

      Lo sucedido en Bilbao este fin de semana, conocido por toda España debe hacernos reflexionar a todos los españoles, incluidos aquellos que no “toleran” la presencia de los reyes; que son los reyes de toda España, no sólo de unos pocos. Hace tiempo escribí un artículo en el que indicaba que debían hacer los catalanes o los vascos para ser independientes. Lo diré de nuevo:

      Artículos 166 al 169 de la Constitución Española: Dos tercios a favor de la cuestión secesionista que se plantee; a continuación dos tercios del Senado; después, disolución del Parlamento Español y convocatoria de nuevas elecciones. Constituido el nuevo parlamento votación de dos tercios del Parlamento; otros dos tercios del Senado y finalmente, referéndum del pueblo español. Lo dicho, al buen entendedor con pocas palabras basta. 
 

Cándido T. Lorite