Respuesta para Cándido lorite:
Espero que le sirva esta información y deja de repetir la mentiras de los
falsi-medias como prisa (cuatro,el pais,..),mediapro(público o la sexta),el
mundo ,la razón ,libertad digital , telemadrid ,tele5,antena3 ,tve y demás
mass-medios de desinformación que defiende los intereses de una minoria y
que lo único que buscan es derrumbar el socialismo en Cuba para volver
instalarse la barbarie capitalista que impera en casi todo el mundo.
También hay procesos revolucionarios democraticos socialistas en Venezuela
y Bolivia principalmente, que tanto los capitalistas de sus paises como el
capitalismo internacional tratan de despretigiar y crimanilizar a su
gobiernos y presidentes ,pero sobre todo a sus pueblos ,por luchar por el
socialismo y la independencia de sus paises.
Por ponerte un ejemplo en Venezuela la pobreza ha bajado del 73% en 1996 a
23% en 2009 ,también en la mejora de la sanidad,educación y
transporte público... y nacionalización en algunas empresas como
siderurgia venezolana o PDVSA al 100% y en otras en parte como la banca y
en la profundización de la democracia participativa .
Francisco David Anguita
*Video cuyo guión es el texto.
José Manzaneda, coordinador de Cubainformación.- En Cuba existen cerca de 50
personas a las que los grandes medios de comunicación etiquetan como “presos
políticos”, “presos de conciencia” o “disidentes”. Los gobiernos de los
países más poderosos y ricos del mundo se apoyan en este argumento para
presionar al gobierno cubano y tratar de forzar los cambios en la Isla
acordes a sus intereses políticos y económicos. La conocida y prestigiosa
organización Amnistía Internacional también califica con estos términos a
algunas de estas personas. Pero, ¿qué hay de cierto en todo ello?
Hay que recordar que ninguno de los llamados “disidentes” ha sido penado por
delitos de opinión, sino por su colaboración directa con el gobierno de
Estado Unidos a través de diferentes medios, básicamente la recepción de
fondos económicos. Esta superpotencia, cuya economía representa hoy cerca de
un tercio de toda la economía mundial, mantiene un bloqueo económico que
provoca graves privaciones a la población de la Isla y que ha sido condenado
por la Asamblea General de Naciones Unidas en 18 ocasiones.
Además, protege en su territorio a personas responsables de centenares de
víctimas por actos terroristas en la Isla, y mantiene ocupada una parte del
territorio del país, la Bahía de Guantánamo, contra la voluntad expresa del
pueblo y del gobierno cubanos.
Es decir, el gobierno de EEUU mantiene una guerra abierta no declarada
contra Cuba, con el objetivo de derrocar el sistema político y social
vigente en la Isla. Para ello destinó, solo en los años 2007 y 2008, 45,7
millones de dólares para los llamados “disidentes”, y otros 100 para
organizaciones radicadas en EEUU que actúan, en muchos casos, como
financiadores intermedios de los mismos.
Los delitos de los llamados “disidentes”, por tanto, no tienen nada que ver
con la libertad de expresión, sino con colaboración con una superpotencia
extranjera enemiga.
Pero ¿qué ocurriría en otros países con personas con actuaciones similares?
(1)
El Código Penal de EEUU prevé una pena de 20 años para quien preconice el
derrocamiento del gobierno o del orden establecido. 10 años de prisión para
quien emita “falsas declaraciones” con el objetivo de atentar contra los
intereses de EEUU en sus relaciones con otra nación. Y 3 años a quien
“mantenga (...) correspondencia o relación con un gobierno extranjero (...),
con la intención de influir en (su) conducta (...) respecto a un conflicto o
una controversia con Estados Unidos”.
El Código Penal español castiga con pena de 4 a 8 años a quienes
“mantuvieran relaciones de inteligencia o relación de cualquier género con
gobiernos extranjeros (...) con el fin de perjudicar la autoridad del Estado
o comprometer la dignidad o los intereses vitales de España”.
Y pena de 10 a 15 años a los culpables del delito de “rebelión”, aplicado a
quienes “se alcen violenta y públicamente” con fines como: derogar o
modificar la Constitución, o destituir o suprimir facultades del Rey de
España.
Francia castiga con pena de hasta 30 años y 450.000 euros de multa “el hecho
de mantener relaciones de inteligencia con una potencia extranjera, (...)
con vistas a suscitar hostilidades o actos de agresión contra Francia”.
Italia sanciona con pena de entre 3 y 10 años al “ciudadano que, incluso
indirectamente, reciba (...) del extranjero (...) dinero o cualquier otro
artículo (...) con el fin de cometer actos contrarios a los intereses
nacionales”, con un incremento de pena si “el dinero (...) se entrega o se
promete mediante propaganda por medio de la prensa”.
Los denominados “disidentes” cubanos recibirían penas muy superiores por sus
delitos en Cuba en cualquiera de los citados países y en otros que no hemos
mencionado. A todos se les ha probado la recepción, directa o indirecta, de
fondos del gobierno de EEUU y su colaboración con la política de guerra
contra el país.
El investigador francés Salim Lamrani define a Amnistía Internacional como
una organización “reconocida por su seriedad, profesionalidad e
imparcialidad”, pero critica su trato hacia Cuba. “Amnistía Internacional
haría bien en reconsiderar su juicio –afirma el profesor- con respecto a los
que considera presos de conciencia en Cuba, pues el doble rasero es
inaceptable”.