Fueron numerosas las personas que mostraron interés por un Jesús cercano, personal y amigo. La visita de estos predicadores viene auspiciada por iglesias evangélicas de la provincia y se basan en la predicación sencilla desde una caja roja.
Jacob Bock , impulsor de este método de predicación en las calles a pleno pulmón, con mas de siete años de experiencia en las calles del centro de Madrid, no habla de ninguna fórmula nueva de predicar. De hecho, el método no puede ser más antiguo. Sólo se trata de poner en práctica lo que la Biblia dice, cree, “a veces complicamos mucho el tema del evangelismo”. Basta con ser ingenioso con lo que se tiene a mano, del día a día, y no limitar la creatividad de Dios. “Tenemos unos 80 objetos que utilizamos”, entre ellos planchas, maniquíes, un reloj de arena, un yugo de buey… La clave es transmitir un mensaje claro, apoyado con algo visible entre manos que llame la atención de los paseantes. Y con eso basta.